El síndrome del camaleón en Tepeaca: La traición sin careta de Miguel Tonatiuh

Actualidad19 de septiembre de 2026

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En la política local, los tiempos electorales suelen desnudar no solo las ambiciones desmedidas, sino la absoluta falta de congruencia y memoria. El escenario político en Tepeaca se ha convertido en un auténtico vodevil donde la desesperación de algunos aspirantes raya en el patetismo. En su afán enfermizo por aparecer en la boleta a toda costa, demuestran que están dispuestos a vender hasta sus propios principios —si es que alguna vez los tuvieron—, convirtiéndose en verdaderos sinvergüenzas y "vende patrias" de intereses profundamente personales.

El caso más elocuente de esta metamorfosis oportunista es el de Miguel Tonatiuh, hijo del director del Colegio de Bachilleres del Estado de Puebla. Ya sea por un acto de extrema torpeza de su equipo de comunicación o por un subconsciente que los traiciona, en sus redes sociales han aparecido imágenes donde se promueve flagrantemente a sus propios contrincantes, luciendo con orgullo gorras alusivas a Mario Alberto Rendón, hijo del Subsecretario de Gobierno. Cuando la estrategia se reduce a hacerle campaña al adversario, queda claro que el proyecto político es un chiste mal contado.

Pero el equívoco fotográfico es apenas la superficie de un problema ético mucho más grave. Estos mismos personajes hoy intentan colgarse del discurso y utilizar las frases características del gobernador Alejandro Armenta, buscando un barniz de legitimidad que la ciudadanía no les va a comprar. Olvidan —o pretenden que el pueblo olvide— que en el pasado operaron con todo en contra del actual titular del Ejecutivo cuando este transitaba por su etapa de expriísta, atacándolo sin piedad y descalificándolo a la menor oportunidad. Hoy, con un descaro cinico, simulan cercanía y lealtad a un proyecto que ayer combatieron con saña.

Esta actitud camaleónica refleja la peor cara de la política: la del oportunismo sin ideología, donde los valores se subastan al mejor postor y la dignidad se cambia por una curul o una candidatura. Los tepeaquenses no tienen memoria corta y saben perfectamente quién es quién. Las chapucerías y las volteretas ideológicas de Miguel Tonatiuh y su corte de improvisados confirman que para esta elección veremos una galería de personajes dispuestos a cualquier vileza con tal de saciar su vanidad personal.

Frente a la simulación y el oportunismo de quienes cambian de piel según convenga a sus intereses, la exigencia ciudadana sigue siendo la misma: congruencia, verdad y respeto por la inteligencia del electorado. La máscara se les ha caído sola.

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