La Parroquia

Huejotzingo 2027: Entre el Legado de los "Pesos Pesados" y la Urgencia de lo Nuevo

Por: Braulio Paisano

Huejotzingo no es un municipio que olvide fácilmente, pero tampoco uno que se conforme. Camino al 2027, el tablero político local muestra una fragmentación fascinante donde el pasado, el presente y la gestión institucional chocan frontalmente.

Por un lado, tenemos el capital de la experiencia. Figuras como Carlos Alberto Morales y Pablo Gorzo representan la política de tierra, la de años de priísmo, la que se construía con cochupos y relaciones, parentescos y compadrazgos, de manejo de estructuras sociales con necesidad y que siempre se ha quedado atrás, esperando que se cumlan las promesas de campaña, de esa que se construye en el mercado y en la asamblea de barrio. Sin embargo, su mayor reto no es la visibilidad —ya la tienen— sino sacudirse el estigma del "viejismo" político y las cuentas pendientes que el escrutinio público, hoy más digital que nunca, no deja de recordar.

En el otro extremo del espectro, la gestión de resultados se personifica en Mirna Toxqui Oliver. Su paso por la Universidad Tecnológica de Huejotzingo la ha blindado con una reputación de eficiencia y pulcritud administrativa, algo que el ciudadano promedio, harto de los escándalos de desfalcos, comienza a valorar como un activo electoral de alto peso. Es, quizá, el perfil que mejor encarna la "nueva política" sin el desgaste del enfrentamiento directo, ni los compadrazgos, ni la intimidación, ni el arrebato del poder.

A la fecha, destaca su colaboración, el empeño puesto para hacer de la UTH un referente regional, estatal y nacional de oportunidad profesional, con convenios que aportan a la función pública, a la industria y a la capacitación.

Mientras tanto, la lucha por la narrativa de continuidad y cambio la libran Angélica Alvarado y el actual edil Roberto Solís; Alvarado, desde el Congreso, mantiene el dedo en el renglón de la fiscalización, que ni por error señala para si misma, aunque su propia gestión sigue bajo la lupa de la Auditoría, y seguramente le tiene reservada una sorpresa (o varias) algo va a salir cuando ella de el primer paso y deje ver sus aspiraciones. Solís, por su parte, apuesta por la institucionalidad y la alineación estatal, poniéndole cara de “ojitos” y “parando la trompita” al gobernador Alejandro Armenta, pero se enfrenta a un desafío crítico: romper la burbuja de su grupo cercano para permear en una ciudadanía que siente que el contacto directo se ha enfriado, convencer a los ciudadanos que esa forma dura e irracional es lo que más les conviene, y por último legitimar su pertenencia e una comunidad que aun lo rechaza y desconoce como originario de Huejotzingo.

El veredicto editorial es claro: La moneda está en el aire. En Huejotzingo no bastará con el "apellido" o el "respaldo de partido". El 2027 pertenecerá a quien logre amalgamar la estructura territorial con una narrativa de transparencia real. La conversación local está abierta, y en este juego, el que no comunica con la base, simplemente no existe. Y la base de hoy es la juventud.