
El IPPI y su Dirección General: un ídolo de barro
Braulio Paisano
​Puebla, Pue. — Hace apenas cinco días, la Dirección General del Instituto Poblano de los Pueblos Indígenas (IPPI) anunció en una rueda de prensa oficial la convocatoria 2026 dirigida a las comunidades originarias y pueblos afromexicanos de Puebla.
​El llamado es a participar con propuestas para conservar las culturas de las etnias establecidas en la entidad. Son siete en total y conforman, según las afirmaciones de la dependencia, a un millón 43 mil personas en todo el estado que hablan alguna de las lenguas originarias, participan en sus ceremonias y practican sus estilos de vida. No obstante, son datos que en ningún momento se citan de manera oficial; no se aclara si provienen de reportes municipales, de instancias federales como el INEGI, o si el propio IPPI utiliza algún tipo de metodología de investigación para validar dicha información. Así, sin más aval que la palabra de su titular, los datos se lanzan al aire.
​Sin embargo, distintas fuentes oficiales consultadas refieren cifras muy distintas en casi todos los rubros, al tiempo que discrepan de los registros de administraciones recientes; datos serios, muy serios. En fin, a ver quién o quiénes se tragan sus cuentos.
​Por distintos canales, la Dirección General del IPPI ha lanzado amenazas directas al autor de esta nota, advirtiendo que levantará denuncias por violencia política de género, por extorsión o por atacar a una persona que forma parte de una comunidad indígena. Desconozco si alguno de los argumentos que pregona aplique lo suficiente para formular una denuncia formal, e igual ignoro con qué intención vocifera tales acusaciones. Lo que es real es que sobre esa dirección pesan varias denuncias de los mismos representantes de las comunidades indígenas del estado de Puebla, a las cuales he dado fe y seguimiento por los abusos y atropellos de los que han sido víctimas en esa instancia: discriminación, apatía, aplazamientos, amenazas, lenguaje inapropiado e inclusive secuestro y sometimiento.
​De todo lo anterior existen antecedentes, capturas de pantalla, audios y videos que han registrado gran parte de estos abusos. En esta serie documental le informaremos, con testimonios y evidencias, cómo el IPPI es hoy un reinado de terror y su titular, un simple ídolo de barro.


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